Embotelladoras de vino. Usos y tipos

Embotelladoras de vino. Usos y tipos

Las embotelladoras de vino entran en juego en la fase final del proceso de elaboración de los distintos caldos, pero no por ello son menos importantes, ya que, de un correcto embotellado depende la conservación óptima de los vinos producidos con tanto esfuerzo.

Estas máquinas llenadoras de botellas de vino cuentan con los mecanismo necesarios para cumplir su función con rapidez, precisión y manteniendo inalterable la pureza en la composición de los vinos en ese camino que va desde los depósitos de almacenaje, hasta la botella.

Los grandes productores cuentan con líneas de maquinaria automática capaz de embotellar miles de botellas en muy poco tiempo, pero también tienes embotelladoras de vino pensadas para aquellos elaboran vinos propios a pequeña escala y quieren terminar el proceso con la maquinaria enológica apropiada.

Tipos de embotelladoras de vino

La función de una embotelladora de vino es evidente: introducir los mostos (fermentados o no) en la botella idónea a cada producto. Para hacerlo cuenta con una estructura sencilla que consiste en un depósito, donde se verterá el vino para ser embotellado y de un circuito interno, por el que circulará hasta llegar a las boquillas de salida o grifos exteriores, donde cada botella esperará a que el vino caiga y quede guardado en su interior.

El sistema de embotellado descrito es básicamente el mismo en todas las llenadoras de botellas de vino. Es el método para ponerlo en práctica lo determina el tipo de llenado (y de llenadora), que puede producirse por gravedad, es decir, una vez abierto el depósito que se encuentra a una altura superior a la de las boquillas, el vino se dirige a ellas por la fuerza de la gravedad, o bien por vacío. En este segundo caso, la embotelladora incorpora una bomba neumática que hace el vacío en el envase para que, así, el líquido pase rápidamente a su interior.

Por su sencillo manejo manual y porque las hay con solo dos o tres boquillas, las llenadoras de vino por gravedad son las más utilizadas en pequeñas producciones, aunque si prefieres una máquina automática, también es posible encontrarlas con capacidades muy variables y con dos mecanismos distintos de funcionamiento:

Embotelladoras de vino volumétricas. Cuentan con un mecanismo de cilindros y pistones que permite predeterminar la cantidad exacta de líquido que irá en cada botella. Son, por tanto, muy precisas pero para que realmente funcionen, sin fallo alguno, las botellas tendrían que ser idénticas y con la misma capacidad milimétrica, algo que no siempre ocurre (incluso con botellas de una misma partida).

Embotelladoras de vino de nivel constante. Resuelven el problema anterior y además son buena opción si se pretende llenar, al mismo tiempo, botellas con distinta capacidad (por ejemplo de litro y de medio litro). Las más utilizadas son las embotelladoras de sifonado, que reparten equitativamente la cantidad de vino a embotellar entre las botellas listas para el llenado, simplemente por el sistema de vasos comunicantes.

Embotelladoras de vino: ventajas

El proceso final del embotellado del vino requiere maquinaria específica para lograr su máximo aprovechamiento y su perfecta conservación. Las llenadoras de botellas de vino lo consiguen, ofreciendo múltiples ventajas frente a un llenado manual que implicaría numerosas dificultades poniendo en riesgo el producto obtenido. Entre las ventajas que puede ofrecer destacan:

Máxima precisión en el llenado aumentando el rendimiento del producto.

Rapidez frente a métodos manuales tradicionales

Control de la aireación del vino evitando la excesiva entrada de aire (y oxígeno) que podría provocar la oxidación de los caldos.

Mejor control de la temperatura reduciendo el riesgo de alteraciones por cambios bruscos en la misma.

Mínima manipulación para evitar la contaminación accidental del producto (polvo, microorganismos…)

Posibilidad de incorporar distintos elementos como bombas impulsoras para aumentar la eficacia de la máquina o filtros para depurar o aclarar mostos y vinos.

Tras pasar por la embotelladora de vinos, los caldos están listos para el taponado y encapsulado si es necesario, dos acciones finales que también harán máquinas enológicas especializadas.